El templo de avellaneda, la envidia nacional



La noche del 28 de octubre de 2009 quedará en la memoria emotiva de todos nosotros. Después de más dos años dando vueltas por ahí, volvimos a casa, a nuestro hogar, y tuvimos un festejo acorde a la gran historia del club, con un escenario imponente, las copas internacionales, algunas de las glorias desfilando por allí y un equipo que ganó bien en el campo de juego y pelea cosas importantes. Y que los demás revienten de envidia.

El clima festivo que reinó ayer en Avellaneda fue movilizador. Grandes, chicos, mujeres, hombres, familias, amigos, novios, todos emocionados, felices, destilando alegría, fotografiándose en cuanto rincón vieran, sonriendo y recordando quizás viejas anécdotas y, por qué no, imaginando futuras.

Y estuvimos todos. Los que fuimos al Libertadores de América, los que lo siguieron por televisión, los que vibraron desde lejos por internet, los que tuvieron que escucharlo por radio y hasta los que lo vieron desde arriba, esos que nos hicieron amar estos colores. Con el corazón, todos estuvimos ayer en el Libertadores de América, en nuestra remodelada Doble Visera de cemento.

Pese a que todavía le falta mucho al estadio, si con lo que hay es espectacular, ¿se imaginan lo que será cuando esté completo? Sin dudas, será uno de los escenarios más imponentes no sólo de la Argentina, sino también de todo Sudamérica, aunque algunos quieran taparlo con pintura celeste o intenten contratar a un alemán que ni sabe dónde queda Avellaneda para dirigir a su equipo.

Ojo, no hay que quedarse con lo de ayer, ni el equipo ni los dirigentes. El miércoles nos dieron una alegría inconmensurable, de esas que uno tiene pocas veces en la vida, pero los muchachos del Tolo tienen que seguir trabajando y dejando el alma, como hasta ahora, para volver a gritar campeón, y los directivos continuando a full para terminar completamente las obras que, controvertidas o no, nos vuelven a colocar en las primeros planos. Ojalá no nos vayamos más de ahí.

Festejo diabólico



Independiente volvió al Libertadores de América y lo hizo con todo: después del espectacular y emocionante recibimiento, el equipo del Tolo Gallego venció merecidamente a Colón, que venía líder, por 3-2, y se prendió nuevamente en la pelea grande. Andrés Silvera e Ignacio Piatti -2-, las figuras de la cancha, marcaron para el Rojo, en tanto que Federico Nieto y Alfredo Ramírez lo hicieron para la visita.

A lo largo de los 90 minutos de juego, Independiente pasó por distintos estados de ánimo: arrancó con toda la alegría del mundo, estalló con el gol de Silvera, masticó bronca con el empate de Nieto, se alivió con el segundo de Piatti y se confió con el tercero del Nacho, pero se terminó con mucho sufrimiento por el nuevo descuento de Ramírez, que después se perdió otro.

El Rojo arrancó bien, contagiado por la algarabía del público, y a los siete minutos ya avisó con un remate de Piatti, el más activo en los primeros compases, que se fue por encima del travesaño. Y ahí nomás volvió a entrar en escena el ex Gimnasia habilitando a Silvera, quien sacó un remate bárbaro a los 12 para vencer la resistencia de Diego Pozo y marcar el primer gol en el Libertadores de América.

Cuatro minutos más tarde pudo haber aumentado la cuenta nuevamente el Cuqui con un cabezazo, pero entre el arquero y el palo evitaron la conquista. Colón seguía desconcertado y el Rojo volvía a inquietar por medio de Silvera, quien no llegó a conectar un buen desborde de Patricio Rodríguez que cruzó toda al área.

Pero, de a poco, Colón comenzó a crecer, a manejar más y mejor la pelota, hasta que a los 33, en una rápida y efectiva jugada, el equipo de Antonio Mohamed consiguió la igualdad: desborde, centro atrás y Nieto, que está afilado, la colgó del ángulo con un furibundo remate que dejó sin reacción a Adrián Gabbarinni.

El tanto le sentó mejor al Sabalero, que estuvo cerca de desnivelar con un remate de Nicolás Bertoglio que se fue por encima del travesaño. Y cuando peor la pasaba Independiente apareció Patito, buena jugada, centro, aparición de Piatti como 9 y, tras un rebote, dejó tirado a Pozo en el césped y marcó el 2-1 en un momento clave, a los 43 de la primera etapa.

El complemento arrancó muy cortado. Mucho roce, mucha falta, mucha pierna fuerte y poco fútbol. Hasta que un hecho cambió el trámite: a los 15, Esteban Fuertes le propinó un golpe a Walter Busse y se fue expulsado. Mohamed, sacado por la decisión, también debió abandonar el terreno de juego instantes después. Colón estaba al borde del KO y el Rojo iba a aprovechar el hombre de más.

Silvera jugó un gran pase para Piatti, devolviéndole la gentileza del primer gol, y éste dejó desparramado a Pozo y a un defensor de Colón para poner el 3-1 y liquidar el pleito. ¿Liquidar? Así parecía, pero sobre el final, a dos minutos del cierre, la defensa estuvo desatenta y Alfredo Ramírez marcó el descuento de cabeza. Y a la siguiente jugada, el mismo futbolista erró un gol.

Pero fue triunfo, fue festejo completo para Independiente en su vuelta a casa. El Tolo tendrá que seguir ajustando algunas piezas, sobre todo en la faz defensiva, pero qué mejor que hacerlo en este clima festivo. Ahora, el sueño sigue intacto y, sobre todo en casa, hay que alimentarlo sobremanera.